El plantón de la CNTE y el dato curioso. 15 de mayo/2016
Lo que a continuación voy a contar, no es a manera de chisme, es un dato que una persona de la Oficialia del Registro Civil me comentó, realmente como un dato curioso que acontece cada que terminan los paros de los maestros, por lo menos en nuestro querido y amado Estado de Chiapas.
Por obvias razones, no compartiré con ustedes el nombre de mi "fuente".
El "extraño" suceso que acontece cada que termina un plantón como el que se está dando en estos días en el centro de nuestra ciudad de Tuxtla Gutierrez, por parte de los profesores y profesoras, que por motivo del planton, tienen que dormir en casas de campaña.
Pues bien, mi amiga me comenta que en las oficinas del registro civil se van preparando para dar trámite a una cantidad de divorcios, espectacular. Oficinas en las que normalmente atienden dos o tres divorcios por mes, llega a aumentar hasta 20. El porcentaje mayor, adivinen, efectivamente, es de profesores y profesoras, que, o fueron descubiertos en actos pecaminosos, o llegaron a ver a la pareja a deshoras de la noche y ésta, se encontraba en brazos de otra persona, no precisamente de morfeo.
En psicología, opera el término de síndrome de Estocolmo, que es cuando el secuestrado adquiere cierta simpatía por las personas que lo tenían sometido o por la causa que los llevó a secuestro. Lo justifican y lo aceptan.
Pero en éste caso que nos ocupa, es el día a día el que "obliga" al apapacho, digo simpatizan con el compañero. Imagino que conocidos en el área de trabajo, conviven mientras laboran y hasta ahí.
A la hora de compartir 24 horas, sol, cansancio, hambre, calor, y la "causa" que los mantiene fuera de sus hogares, pues el arrimoncito se antoja. La liberación femenina hace su aparición, total, "eso" se lava y se vuelve a usar.
De ahí que varios vecinos de la Avenida Central comentaron, ahorita por las lluvias, que alguna alcantarilla fué medio tapada por condones que salieron de entre el arrollo que invadió las casas de campaña y carpas donde los docentes se guarecen.
Tengo varios conocidos que son profesores y sacando el tema, como chismecillo de vecindad, inmediatamente hicieron referencia de varias aventurillas, a las que no se les puede poner nombre, por no ofender a nadie, pero que sí, efectivamente, empezando la noche y uno que otro marido a llegado a buscar a la esposa, profesora o profezorra y la encuentra gozando del momento con algun compañero que también se siente solo.
Ya no se diga los viajes al Distrito Federal, en los que son días y semanas fuera del terruño. en el que la soledad, la añoranza y la cercania del compañero o compañera, los acerca al rapidín de cortesía.
Por lo que, amigos, si su pareja, concubina o concubinario, conyuge o lo que sea, duerme fuera del sacrosanto lecho conyugal por causa del movimiento magisterial, tenga cuidado cuando levante la frente, no vaya ser que ya traiga tremenda cornamenta.
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